Crónica IPN Once K: ¡Nunca te detengas!

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Texto por: Fernando Peralta. Imagen “Medalla Once K” por: Frank CasPe


Si alguien escucha “corre por tu vida”, pensaría que se trata de un típico cliché en una película de terror donde un ser vulnerable intenta escapar de su agresor; “¡nunca te detengas!” es la oración que se dice a sí mismo ese ser vulnerable. Pero no, ambas frases son simplemente los lemas oficiales de la carrera que organiza el Instituto Politécnico Nacional; la primera corresponde a la carrera del 2013 y la segunda pertenece a la de este año que se llevó a cabo el pasado domingo 18 de mayo.

La carrera “IPN ONCE K” se ha vuelto una tradición a pesar de que este 2014 apenas fue su séptima edición. Estuvo organizada por el Instituto Politécnico Nacional, por Canal Once y por la Fundación Politécnico, A.C. Había dos opciones: cinco y once kilómetros. Aunque muchos se inscribieron en la primera, la importante y la que la mayoría de los corredores prefiere es la de once km.

El recorrido de la ruta más larga comenzó en el Casco de Santo Tomás, justo frente a las instalaciones de la televisora politécnica, y terminó en el Estadio “Wilfrido Massieu”, de la Unidad Profesional “Adolfo López Mateos”, en Zacatenco.  Esta justa deportiva no se celebró únicamente en el Distrito Federal, también se llevó a cabo de manera simultánea en 21 ciudades de la República Mexicana: Cancún, Campeche, Culiacán, Hidalgo, Los Mochis, Mazatlán, Oaxaca, Reynosa, Querétaro, Silao, Tampico,Tijuana, Ensenada, Tlaxcala, Zacatecas, Morelia, Xochitepec, Chihuahua,Papantla, Cajeme, Guerrero y Durango..

Km 0. Cientos de corredores se dieron cita desde temprana hora en el Casco de Santo Tomás. Más que un evento deportivo, parecía un desfile de moda. Hubo algunas personas sencillas que sólo fueron con playera, shorts y tenis. Hubo otros más pudientes: llevaban mallas deportivas, tenis marca Adidas o Nike, bandas para sudor en la frente y las muñecas, cangurera para cargar el celular y los audífonos. Tampoco faltaron las señoras con maquillaje y peinado de salón de belleza. Los más criticados fueron los que traían puestos tenis Converse..

Después de haber entonado el Himno Nacional y de haber gritado con entusiasmo la porra del IPN —¡Huélum, Huélum, Gloria/A la Cachi Cachi Porra/A la Cachi Cachi Porra/Pim Pom Porra/Pim Pom Porra/Politécnico, Politécnico/Gloria!—, la Dra. Yoloxóchitl Bustamante Díez dio el banderazo de inicio. Los corredores avanzaban despacio; son tantos que aún no se podía empezar a correr. Muchos saludaban a la Directora con la mano y los demás esquivaban a los que saludaban a la Directora.

Km 2 y 4. En estas partes del recorrido, los deportistas tuvieron que atravesar por dos puentes en Circuito Interior: el primero cruza av. Jardín y el segundo cruza Calzada Vallejo y av. Insurgentes. La pendiente es tan pronunciada que, cuando subían, la respiración se volvió más entrecortada e incluso algunos comenzaron a caminar. Después de la cresta empezó el descenso. Los corredores retomaron el ritmo y bajaron como si ningún obstáculo los hubiera detenido.

Km 6. Hombres y mujeres iban concentrados en sus pasos, en su movimiento de brazos, en su respiración, en llegar a la meta. La mirada se concentraba en el suelo que está por delante. Gotas de sudor escurrían por la frente, recorrían rostro y cuello para finalmente unirse a la playera húmeda. A estas alturas, la idea principal de los corredores fue “ya estoy más allá que p’acá”; el “¡nunca te detengas!” comenzaba a adquirir sentido.

Km 8. Se adentraban ya en Zacatenco; la meta estaba cada vez más cerca. Lo único que odiaban en esos momentos era escuchar a los espectadores decir “ya te falta poco, es aquí a la vuelta”, cuando en realidad faltaban tres kilómetros. Pero estos pensamientos pasaron a segundo plano cuando a lo lejos visualizaron a Fernanda Tapia. Corredores sacaron su celular para tomarle una o varias fotografías. Otros se detuvieron para saludarla, a lo cual Tapia responde: “¡No te detengas!, sigue corriendo”.

Km 11-Meta. Por fin llegaron al Estadio “Wilfrido Massieu”. Parece que pisan arena con lo suave que se siente la pista de atletismo. Miraron a su alrededor y notaron que las gradas estaban llenas de personas echando porras. Esto resultó ser lo más motivador: terminar la carrera y al mismo tiempo ver que la demás gente los apoyó sin siquiera conocerlos. Ahora ellos entienden la dimensión de lo que significa “corre por tu vida”.


¿Y a ti dónde te tocó correr los ONCE K del IPN?  #OnceK #EntreCorredores


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Jorge Martínez: ¿en dónde correr?

Jorge Martínez: ¿en dónde correr?

Jorge Martínez, Texto y fotografía por Frank CasPe. Corrección de estilo: Fernando Peralta/Oscar Peralta


Eres Jorge Martínez; trabajas para ProMéxico. Amaneces en un lugar distante a la Ciudad de México. Hace no mucho que tienes la costumbre de levantarte temprano a correr. Aún recostado bostezas, luego te paras de la cama de una habitación situada en el segundo piso del hotel donde te hospedas. Tus pies inquietos quieren salir a las calles a hacer fricción con el suelo. Mudas la ropa de descanso por un conjunto deportivo.

Bajas por las escaleras para llegar a la calle. Son cerca de las 6 AM: el cielo todavía está oscuro. Aguardas en la puerta del lugar. Giras la cabeza hacia todos lados en busca de una ruta: eliges cualquiera. Parece no haber muchas opciones e intentas descifrar un destino. A estas horas es difícil encontrar un sentido a las cosas: sigues somnoliento. Mueves un poco los músculos, respiras y exhalas. En medio de la oscuridad comienzas a avanzar con un trote suave. ¿Hacia dónde correr?, te preguntas en tanto le das clic de inicio al cronómetro de tu gadget.

La niebla que cubre el paisaje se disuelve mientras la carretera luce con poco tránsito de coches en sus carriles. Encuentras una vereda que te permite adentrar en una zona boscosa. El clima es idóneo para ti: la sensación de frío en el aire mitiga el calor de tu cuerpo. Continúas ascendiendo  dentro del camino sinuoso hasta detenerte. En tu recorrido imaginas a un grupo de personas siguiendo tus pasos, ¿quién no desearía disfrutar la vista de este desconocido lugar? Te quedas contemplando por un rato el final del camino. Sacas tu celular y lo pones en modo de cámara para tomar algunas fotografías. Te autograbas en video y describes dónde estás; hablas de las maravillas de correr lejos del bullicio cotidiano.

A partir de entonces te tomarás el tiempo, cada vez que la agenda te lo permita, de  mostrar los espacios que has conocido. Compartirás las imágenes en tus redes sociales. La gente te seguirá y preguntará por aquellos maravillosos lugares que sabes que están al alcance de todos. En algunos años esta idea se convertirá en un proyecto personal el cual, entre otros objetivos, mostrará a las personas en dónde correr.


Y a ti, ¿en dónde te gusta correr? #EnDondeCorrer #EntreCorredores


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Raúl González Cerón, corredor de grandes distancias.

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Raúl González Cerón, Texto y fotografía por Frank CasPe. Corrección de estilo: Fernando Peralta/Oscar Peralta


 

El encuentro con este gran corredor comenzó cuando un amigo me preguntó si sabía quién era Raúl González. Sinceramente lo primero que me vino a la memoria fue el legendario jugador del Real Madrid y de España, homónimo del entrevistado. Sólo hacía falta agregar el segundo apellido para marcar esa pequeña diferencia que, en terrenos deportivos, se agiganta.

Estuvimos en la Pista de Atletismo “El sope”  en Chapultepec. La cita se dio en este lugar debido a cuestiones logísticas y también porque aquí sucedió, hace algunos años, una de las hazañas más loables en su haber deportivo: conseguir el récord de correr en 12 horas 120 kilómetros con 900 metros.

Nos sentamos a platicar mientras tomamos un jugo de naranja en uno de los puestos ambulantes que se encuentran afuera del lugar.

—¿Qué quieres que te cuente? —me preguntó—. Tengo varias historias que contar.

Fue sorprendente descubrir que en su trayectoria ha habido recorridos por prolongados períodos de tiempo; por ejemplo, aventurarse a transitar del Distrito Federal  a Acapulco   en 38 horas en equipo con otras cuatro personas haciendo relevos cada cinco kilómetros.

—Todo lo que te cuento está registrado —me aseveró—, para que no pienses que te estoy inventando cosas.

Desde la primera vez que se preparó para un maratón, completaba distancias mayores a las que le pedían. Poco a poco notó que no le costaba trabajo realizar ese entrenamiento. En la actualidad corre un promedio de 30 kilómetros al día, rutina que ha mantenido por más de seis años. Aunque ahora está en un proceso de descanso activo haciendo entre 12 y 15  kilómetros diariamente, quiere probar suerte en distancias más cortas dado que su naturaleza es la de un corredor de grandes distancias.

Y es que Raúl no sólo cumple con finalizar recorridos de alto kilometraje, sino que también logra colarse en los primeros lugares de las competencias. Se  vuelve un serio compromiso el prepararse para cada una de ellas.

—¿Cuál es la próxima carrera para la que te preparas, Raúl? —le interrumpí la conversación.

—No lo sé —contestó sin vacilar—. Ha sido muy curioso cómo llego a muchas de las competencias: a veces han sido por invitación, otras porque fue la que encontré en el calendario. Eso sí, cuando corro doy lo mejor de mí. Es difícil fracasar en algo en donde se ha puesto tanto empeño desde la preparación.

—Quiero hacer un ultramaratón en el extranjero —me lo confiesa—. Deja que me consiga un buen patrocinador.

Mientras realizaba la sesión fotográfica, algunos corredores se acercaron a saludarlo. Él muy amablemente pidió disculpas por no poder platicar un rato con ellos y lo entendieron. Finalizada la entrevista, encontramos algunos amigos en común que se ofrecieron a darnos un “ride” cerca de Centro Médico. Entramos a la estación del metro y, antes de despedirnos,  propusimos una nueva cita para volver a conversar. Al alejarme, sentí un profundo agradecimiento por haber tenido la oportunidad de conocer a un gran atleta que, por cierto, trabaja para una empresa que da servicio de mantenimiento al metro de la ciudad.


¿Cuál ha sido tu distancia más larga corriendo? #Retos #EntreCorredores


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Melissandre, una maratonista elite hecha en México

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Melissandre Passerat, photo and written by Frank CasPe. Revisión de estilo: Fernando Peralta/Oscar Peralta.


Último martes del mes de abril. En el patio del colegio, ensayábamos el baile para el festival del día de las madres. Desde donde me encontraba, vi que llegó Meli, mi profesora de francés. La observé cambiarse el calzado: se quitó los tenis de correr y de su bolso sacó unos zapatos negros de charol. Después se dirigió al salón de clases; los compañeros dejamos la práctica y nos apresuramos a alcanzarla.

—¡Bonjour, chicos! —dijo Meli—. Hoy  revisaremos los exámenes.

Mientras recibíamos nuestras calificaciones, recordé el encuentro que tuve con ella la semana pasada en el Bosque de Tlalpan . Estaba esperando a mi novia cuando ella apareció vestida con ropa deportiva: recién terminaba su sesión de entrenamiento.

—Hola, Meli —la saludé. Inmediatamente me reconoció. De esta forma iniciamos una plática amena.

—¿A quién esperas? —dijo aún exhausta por el ejercicio.

—A una amiga —respondí y acto seguido cambié el tema—. Acabo de ver su fotografía en el anuncio de la carrera del 10 de mayo; no sabía que usted era famosa.

—Sí, es verdad. Soy famosa en este lugar. Soy corredora elite y gané algunas competencias.

—Nunca lo imaginé, ¿cómo le da tiempo de entrenar? —le pregunté.

Me contó acerca de su jornada diaria, la cual comienza desde temprano: para empezar, Melissandre forma parte de un grupo de coaches patrocinados por una marca deportiva que entrena a corredores tanto en el Bosque de Tlalpan  como en el de Chapultepec; después realiza su propio entrenamiento en el mismo bosque o en la Villa Olímpica; al terminar toma una ducha y se dirige al colegio donde imparte clases de francés; por las tardes realiza un segundo entrenamiento; hacia el final del día regresa a casa para atender a su hija y continuar con las labores propias del hogar.

-¡Wow!, ¿usted hace todo eso diario?-le pregunté algo incrédulo. Hace diez años que comenzó a correr después de haber venido de Cannes, Francia.  Llegó a México en busca de trabajo como profesora de golf o de tenis. Arribó a este lugar únicamente con playera de algodón, chamarra de invierno, pants, unos tenis viejos y un reloj elegante.

-Ahora me patrocinan la ropa -me contó esto último un tanto divertida.

—¿Y ahora para qué carrera se entrena? —pregunté.

—Busco ir a las olimpiadas de Río de Janeiro Río de Janeiro en representación de México. Me quedan dos años para conseguir el tiempo de clasificación.

No dudo que la profesora Meli pueda conseguir su sueño. Con esa dedicación ha logrado grandes triunfos y éste no parece estar lejos de la realidad.

Sonó el timbre: la clase ha terminado. Obtuve un nueve en mi prueba a pesar de que me cuesta trabajo el idioma francés. Se despidió de todos y me miró fijamente antes de salir del salón. Ambos sabemos que debido a aquella conversación me uní a su grupo de corredores; desde aquel encuentro, la admiración por mi entrenadora y por mi maestra me motiva a esforzarme cada vez más. Espero algún día triunfar tanto como ella. Mujer que inspira.


¿Y a tí quién te ha inspirado a correr? #Inspiración #EntreCorredores


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El buen hábito de correr.

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José Luis González, photo and written by Frank CasPe


Al señor José Luis lo conozco desde hace un par de años, siempre me saluda con una sonrisa cuando coinciden nuestros respectivos entrenamientos en la  pista de el sope en la segunda sección de Chapultepec. Mientras compartimos la pista regularmente lo veo rebasarme, lleva buen ritmo, el rendimiento físico que trae no lo consiguió de la noche a la mañana, es el resultado de disciplina y constancia. Lleva más de diez años en esto del running, me lo confesó alguna vez.  Llegó a este deporte cuando le diagnosticaron problemas de obesidad, sí, el mismo problema que aqueja en la actualidad la salud de millones de mexicanos.

Al principio correr no era algo que le agradara del todo sin embargo poco a poco le fue tomando gusto, se volvió un buen hábito y luego, sin proponérselo, comenzaron a aparecer los reconocimientos. Los trofeos que ha obtenido a lo largo de estos años permanecen exhibidos en los vitrinas de un par de muebles que se encuentran en el comedor de la oficina de su negocio,  cada uno tiene un significado especial,  uno de ellos fue un tercer lugar que  obtuvo en una carrera organizada por una aerolínea mexicana, donde el premio que obtuvo fue un viaje a Vancouver, Canadá. Sin lugar a dudas  este año también ha sido especial puesto que en marzo pasado logró clasificarse al maratón de Boston con un tiempo 30 minutos inferior al exigido de manera oficial en su categoría. Que cuántos años tiene, le preguntan.  Apenas 58, contesta.  Don José Luis, como yo le digo, considera que tiene un futuro prometedor en la categoría de los veteranos, algo que con dedicación podrá lograr sin mayor problema.

Más allá de sus triunfos obtenidos en competencias,  a nivel personal valora el hecho de que gracias a esta disciplina  ha obtenido una salud envidiable y sobre todo, que en el camino ha cosechado amistades maravillosas las cuales le alientan a esforzarse diariamente en todo lo que desempeña. Es por ello que aprieta el paso, le falta un circuito más del entrenamiento, terminando se va directo a atender su negocio,  no hay de otra el trabajo rinde frutos tarde o temprano.


 

¿Por qué decidiste correr? ¿Cómo lograste convertir el correr en un hábito personal? #Disciplina #EntreCorredores